Mayo 6, 2009 @ 0:52
Creatividad = Adaptación + Inspiración + Asociación
Ni la fórmula es mía, ni pretendo dármelas de consultor creativo. Los que me conocen, saben el respeto que me produce y lo escasamente que la utilizo. Casi tan poco como Innovación, ahora que está tan prostituida de moda.
La expresión la he escuchado hoy en el documental “Aromas de ‘El Bulli’”, que ponían en La2. Me cae bien Adriá. Supongo que no podría sobrevivir a base de su comida, pero que disfrutaré como un enano cuando la pruebe. Al menos, algunos platos…
Más allá de gustos personales, creo que hay que reconocerle varios logros y más virtudes. No soy el más indicado para describir ni los unos ni los otros, pero mencionaré uno doble: la creación de un nuevo lenguaje en la cocina y, más complicado, la creación de un metalenguaje superior para explicarla, hacerla comprensible a la gente.
¿Ñe? Sí, metalenguaje: lenguaje empleado para hablar del lenguaje. Es algo así como la metalógica, la lógica de la lógica. En casa tengo un par de libros, de mi época de la carrera. Era sorprendente abrirlos por cualquier parte y no entender absolutamente nada: proposiciones y teoremas acerca de sistemas de proposiciones y teoremas. Un jaleo, vaya.
En el caso de Adriá, el metalenguaje empleado es nuestra propia lengua, utilizada y ampliada con nuevos términos y expresiones para explicarnos su cocina. Pero, como crea un lenguaje propio en la cocina… resulta una carambola simpática.
Todo este rollo es para ponernos en situación. Lo que ha hecho el equipo de ‘El Bulli’ a lo largo de tantos años ha sido complejo y costoso: investigación, sistematización, trabajo, ilusión, rupturas, reenfoques… No entraré ahora a valorar la capacidad de trabajo, liderazgo o de motivación que tiene este hombre. Sólo quiero resaltar, apenas, la complejidad de todo el entramado.
Y ahí estaba, casi al final del documental, describiendo el modo en el que presentaron en el primer libro que publicaron el ‘proceso de concepción de un nuevo plato’. Por lo que comenta, ‘creatividad’ era un concepto tabú en la época. Resume el proceso en tres partes, que no fases (en cada creación pueden aparecer todas o sólo algunas):
- Adaptación: Si tienes una necesidad, no es obligatorio partir de cero; seguro que puedes modificar algo para que te sirva. Por contra, si tomas cualquier ‘objeto’ (o plato, o modelo…), prueba a cambiarlo. Puedes llegar a lugares interesantes.
- Inspiración: Observa lo genuino, lo que funciona. Imita, como punto de partida. Aprende de los que ya lo han logrado.
- Asociación: Relaciona tus conocimientos, relaciona tus experiencias, relaciona tus relaciones. Y la derivada (mmm, casi mejor la primitiva): conoce, experimenta, relaciónate… y recuérdalo todo, porque algún día encontrarás el modo de encajar las piezas.
Desde luego, es un punto de partida sencillo y tremendamente abierto. Pero, al menos a ellos, les ha funcionado.
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2 Comentarios »
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Publicado por guillermo
Mayo 6, 2009 @ 6:12
me apunto a lo de sobrevivir con su gastronomía.
también lo estuve viendo, sin prestarle mucha atención, pero muy interesante. es sorprendente cómo ya en los 80 y 90 experimentaba buscando algo nuevo. da la sensación que era algo que sabía que debía ocurrir, y la clave era experimentar.
me gustó ver que si mayor hincapié fue crear en su cocina un clima que realmente favoreciera la creatividad de su equipo.
toda una clave, que suena bien, y conseguirlo debe ser una pasada.
sin este paso del “clima” o del entorno de confianza creativa, de saber que las mejores ideas pueden salir del equipo y no de ti como persona, creo que estaría hoy en el mismo lugar que en el 83.
¿somos tan conscientes y sinceros con el potencial creativo que estaríamos dispuestos a crear este ambiente? mi mayor miedo está en el ego, que muchas veces nos atrapa y nos limita.
la verdad es que es un modelo muy interesante, ¿te imaginas que ésta fuera la dinámica común de las empresas o de las administraciones? potencial, mucho potencial.
Publicado por admin
Mayo 6, 2009 @ 15:02
Pues sí, ciertamente. Pero también hay una cosa interesante: habló del momento en el que pusieron en marcha un equipo creativo, diciendo implícitamente dos cosas:
- Que la formalización del proceso creativo tiene lugar sobre una estructura que ya funciona (operativa, sistematizada, potente).
- Que no toda la estructura tiene que estar centrada en la creatividad, sino que conviene crear un equipo específico que trabaje ese aspecto y transmita / colabore con el resto.
Y, aunque no lo dijo, creo que resulta imprescindible una figura de referencia que lidere el proceso. Al menos para conseguir unos resultados tan extraordinarios.