Octubre 15, 2008 @ 2:08
Proyectos que acaban
Hoy ha sido un día duro para mucha gente a la que aprecio. No es el primero ni será el último, pero hay ciertos instantes, aquellos en los que los temores se confirman, que resultan especialmente dañinos. No pretendo escribir un post lacrimógeno ni sentimentalista, no está el horno para esos bollos.
Vivernet concluye. Lo menciono porque es público, oficiosamente oficial. Bueno, los proyectos tienen un comienzo y un final, es ley de vida. Otra asunto es cómo llegue cada cosa. Por ser sintético, que es muy tarde:
1.- Conocí Vivernet al regresar a Extremadura, en 2001. Ya llevaban algún tiempo funcionando, y fue la mano tendida más directa que encontramos. Nos ofrecieron oficina, conectividad y asesoramiento. La oficina la montamos en otro lado porque necesitábamos alguna cosa especial. El asesoramiento nos ahorró algún problema. Pero, sobre todo, nos animaron. Durante estos años, han sido una referencia más o menos cercana (en función de nuestros intereses: no han sido intrusivos, pero siempre han estado dispuestos a colaborar). Eso, palabra de emprendedor-pequeño-que-se-siente-muchas-veces-más-solo-que-la-una, se agradece.
2.- La labor de alfabetización empresarial ha sido más que considerable: cursos, jornadas, seminarios, certificaciones (la IT Mark de Pulso es, en buena parte, culpa suya).
3.- Los proyectos políticos están sujetos a los criterios políticos. Lo que es muy bueno en un momento, puede ser menos relevante en otro, y acabar siendo prescindible en ciertas circunstancias. No, repito, NO, es achacable a la calidad del trabajo desarrollado por los integrantes de los mismos. Y me atrevería a decir otra cosa: hay que asumirlo como parte del proceso natural de estas iniciativas.
4.- Por otra parte, los resultados deben acompañar. ¿Es Vivernet un proyecto rentable desde el punto de vista de los resultados empresariales? No lo sé. Pero hago otra pregunta: ¿qué tejido tecnológico real se puede esperar, con objetividad, de proyectos que parten con una disponibilidad de recursos muy limitada? Quizás cierto nivel de autoempleo no sea mal resultado. ¿No?
5.- ¿Se han dado a Vivernet las herramientas necesarias para convertirse en un vivero de ’segundo nivel’, que permitiera su participación en la consolidación de empresas ya existentes? Creo que no. A partir de cierto punto se derivaban las empresas a otros servicios.
6.- Una vez alcanzado el punto de finalización, queda pensar en los profesionales que integran sus diferentes equipos. Al igual que otros grupos ligados al desarrollo de ‘cosas nuevas’ (por utilizar un término tan genérico como grosero), tienen características muy especiales: no son funcionarios (con todos los respetos para éstos); tienen un nivel de asunción de responsabilidades bastante considerable; son versátiles y flexibles; son jóvenes (para los puestos desempeñados); tienen experiencia y trato con el exterior (empresas, ciudadanos, AAPP). Pregunto: ¿cómo se va a aprovechar ese valor? Mmm a ver si vamos a ser tan poco inteligentes de desperdiciar la inversión de todos. Espero que sean ubicados en otros proyectos en los que puedan seguir generando riqueza común.
En fin, son reflexiones a vuelapluma, tardías (son las tres de la mañana) y quizás poco documentadas, salvo por la convivencia y unos cuantos años de experiencia. Sólo cabe dar las gracias por el trabajo realizado, al igual que en otro momento se han realizado críticas más o menos constructivas. A Julio y a su equipo, los mejores deseos. A Mila, Carolina, Juan, Santos, Alberto, Ana y a todos los que me dejo en el tintero. A Alma, por supuesto, por la infinita paciencia que demostró el año pasado. Los proyectos se acaban y hay veces que lo mejor queda condensado en alguna cena, pasado el tiempo, que sirve para recordarlos. Bueno, no. Lo mejor siempre está por venir.
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