Septiembre 24, 2008 @ 0:07
Aplicaciones de gestión online
Hace un par de días twitteaba un largo listado con 270 aplicaciones online para gestionar negocios que publica Mashable (http://mashable.com/2008/09/21/270-online-business-tools/). A raíz del twitt, me escribía un amigo, Carlos, y me comentaba algunas cuestiones. Abierta la veda, aproveché para soltar uno de mis rollos habituales:
[…] En cuanto al modelo centralizado (los servicios que se muestran en la lista), la demanda crece, desde luego. Es un tema de confianza, porque supone trasladar contenidos de la empresa a un tercero. Pero se van venciendo las reticencias. Incluso entre las grandes (creo que salesforce y sap ofrecen algunos de sus servicios de este modo). Por no hablar de los pure players de internet: google arrasa no sólo con el correo, sino con su paquete ofimático (han sacado un navegador propio, Chrome, para darle un buen soporte). MS lo intenta con su Office Online. La gente de 37signals tomó la delantera hace unos años con Basecamp, un generador de extranets para proyectos. Lo utilizamos como herramienta de gestión en el estudio de definición de Librex. Y la lista sigue y sigue…
Un ejemplo concreto: durante varios años tuvimos en la empresa un servidor de correo propio (Exchange, pero podía haber sido cualquier otro). Hace casi dos años que funcionamos con el servicio de Google (Google Apps for your domain). Ningún problema, ninguna preocupación. Y ningún coste (hasta 25 cuentas es gratuito). Y me temo que con la ofimática nos pasará lo mismo.
Un aspecto clave en esto lo constituye la capacidad de adaptación. En eso ocurre algo parecido a lo que sucede con el software libre: la base está ahí, pero cada cual debe poder adaptarlo a sus necesidades. Muchos de estos servicios cuentan con APIs que permiten hacer adaptaciones y personalizaciones de un nivel espectacular. Y eso, por otra parte, enriquece, porque genera un tejido de ‘adaptadores’.
Por acabar: como te decía, es un tema de confianza. A diferencia de otros cambios, hay un trecho muy importante recorrido: los usuarios están muy acostumbrados a trabajar con un navegador web. Se supone que todo lo que hay ahí es sencillo, manejable. Es decir, existe una muy buena predisposición (a nivel de usuario). En cuanto a la decisión de trasladar la gestión a la red… muchos responsables técnicos estarán encantados de no tener que preocuparse de la gestión de servidores, actualizaciones, etc. Y con respecto a la seguridad y confidencialidad de los datos… casi todas las pymes tienen externalizada su gestión fiscal y laboral. Se trata sólo de confiar en otro agente, al que además se le supone distante y poco conocedor de la realidad concreta de esas empresas (y, por lo tanto, poco peligroso). […]
Esto de autocitarse es muy raro.
Después he seguido dándole vueltas al tema. Algunos apuntes adicionales (breves, lo prometo):
- Para mí es claro que este modelo tiene un impacto notable en el desarrollo de software libre. Por un lado, el sueño de cualquier softwarepropietarista : el usuario ni siquiera tiene acceso al código compilado, sólo al html generado o a una parte pequeña del primero. Pero… muchas de las aplicaciones cuentan con APIs, como mencionaba en el mensaje. Modificaciones, sí, pero controladas y conformes a unas ‘reglas’. Acceso gratuito en muchas ocasiones, pero sujeto al criterio de una empresa. No es probable que cambie, pero… Sin embargo, esto es suficiente para muchos usuarios. Y más en el caso de empresas (pensemos en micropymes o pymes): si funciona, tiene un coste pequeño o nulo y me libera de preocupaciones a medio plazo… me sirve.
Hay modelos mixtos, por supuesto: Wordpress ofrece un servicio online (wordpress.com) y además es opensource, puede descargarse libremente, modificarse, etc. Y es sólo un ejemplo.
- La proliferación de herramientas de este tipo reduce las barreras de entrada tecnológicas que, en el terreno de la gestión, pueda tener cualquier empresa o profesional que esté iniciando su actividad. Sí, es cierto, existían previamente muchas herramientas similares opensource, o freeware. Pero estas soluciones aportan algo más: ubicuidad, respaldo, simplicidad. Son accesibles desde cualquier lugar con conexión a la red. Las mantiene la empresas suministradora, las actualizaciones son centralizadas, si hay un bug lo corrigen directamente. Y, sobre todo, dadas las especiales características de los clientes sobre los que se presentan (navegadores web), y los periodos de desarrollo, tienden a centrarse en las funcionalidades principales. El 20% que utilizan el 80% de los usuarios.
- Tanta fragmentación hace imprescindible contar con formatos adecuados de transporte de datos y con APIs que permitan la integración entre unas y otras. La cosa va lenta, porque ni siquiera se cuenta con un estándar de autenticación de usuarios. Pero se avanzará en esta línea, seguro. Y esto volverá a ser un nicho de negocio para (pequeñas) consultoras. De las que a mí me gusta llamar consultoras boutique (en contraposición con las factorías y similares).
La duda que tengo es la siguiente: pretendo estar al tanto de las aplicaciones que surgen. No llegaban a sonarme un 10% de las 270 aplicaciones del principio. Desde luego, mucho será demérito mío. Pero… ¿hasta qué punto podrán llegar estos servicios (aplicación+infraestructura+soporte) a sus clientes finales?
Qué gran problema el de la visibilidad…
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